jueves, julio 25

La juventud frente a la experiencia: ¿quién debe liderar?

El reciente debate presidencial estadounidense en CNN ha reavivado la discusión sobre la pertinencia del liderazgo de mayor edad en un mundo cada vez más complejo y cambiante, similar al período previo a la Segunda Guerra Mundial. Este debate toca fibras sensibles, ya que todos hemos sido jóvenes y muchos llegaremos a la vejez.

La capacidad no se define por la edad, y Colombia es un claro ejemplo de ello. Alejandro Magno murió a los 32 años tras conquistar el Imperio Persa y difundir la cultura griega. Luis Carlos Galán Sarmiento, a los 26 años, fue Ministro de Educación de Misael Pastrana Borrero, mostrando su liderazgo a temprana edad. Carlos Lleras Restrepo, padrino político de Galán, fue Secretario de Gobierno de la Alcaldía Mayor de Bogotá a los 24 años y diputado a los 28. Estos ejemplos evidencian que la juventud no es un impedimento para ejercer un liderazgo efectivo.

Sin embargo, la historia también muestra los valiosos aportes de líderes mayores. Winston Churchill, con más de 60 años, se enfrentó a Adolf Hitler, y Franklin D. Roosevelt tenía 59 años cuando Estados Unidos declaró la guerra a Alemania. Esto demuestra que la experiencia y la edad avanzada no son impedimentos para una contribución significativa en la vida pública.

El problema de Joe Biden no radica en su edad, sino en los efectos de esta sobre su capacidad mental. Aunque ha sido un destacado presidente, su habilidad para enfrentarse a Donald Trump se ha visto comprometida, como se evidenció en el debate de CNN. Sus dificultades para articular ideas y finalizar frases han afectado su autoridad para destacar sus logros y liderazgo.

La estabilidad de Occidente depende de decisiones prudentes. Para reforzar los valores democráticos de su partido, Biden debería considerar ceder su candidatura a figuras como Kamala Harris o Gavin Newsom. Estados Unidos debe demostrar que la democracia puede ser una alternativa viable frente a las autocracias. Este desafío trasciende cualquier orgullo personal.

Los debates democráticos deben estar fundamentados en la verdad, ser lógicos y firmes contra el abuso de poder, y asegurar que se está del lado correcto de la historia. Las evasivas y el pesimismo pueden llevar a la ruina de un segundo mandato de Donald Trump. Por ello, el Partido Demócrata y sus votantes deben actuar con decisión. La cuestión no es la edad, sino la capacidad y el vigor mental para liderar.

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