sábado, julio 13

Adicto a la tecnología, cuando el mundo real es aburrido

La ansiedad y la depresión son las principales amenazas para muchos jóvenes de entre 10 y 19 años. En algunos casos, la dependencia de la red es el comienzo de todo. Además, tras la pandemia aumentó el número de jóvenes que padecían este problema.

Este es el caso de un joven, que prefiere permanecer en el anonimato, cuya adicción a la tecnología ha cambiado su vida por completo. Explicó su experiencia en forma de carta: “Mi uso inadecuado de la tecnología se remonta a cuando tenía seis años. Cuando tenía 18 años, me acostaba entre las cinco y las ocho de la mañana. y me levanto a las nueve para ir a clase. “Caí en un episodio depresivo”, cuenta en “La Hora de la 1”.

Nomofobia, el miedo irracional a salir de casa sin el móvil

Todo empezó con una consola

Para entender su adicción tenemos que remontarnos a los 6 años, cuando recibió su primera consola. Desde entonces, su relación con la tecnología se mantuvo en el tiempo y se acentuó a su llegada a la Universidad: “El ritmo del sueño y el hambre se vieron fuertemente alterados por el uso excesivo de celulares y computadoras smartphone, incluso a las horas de acostarse. noche. «Por la mañana y me levanto a las nueve para ir a clase», afirma.

Pasó el tiempo y este joven no era consciente de que su problema avanzaba: «Caí en un episodio depresivo que me hizo abandonar mi carrera. y a pesar de pasar un momento muy difícil, fui totalmente incapaz de dejar mis hábitos, lo que empeoró la depresión”, expresó este joven en la carta.

Meses después se dio cuenta de que no podía seguir así: «Decidí desintoxicarme de la tecnología.. Realicé 21 días de terapia de desconexión total. Sin pantallas, registro para diferentes actividades. Y mi estado de ánimo mejoró”, concluye. Una terapia que le devolvió la vida.

“Empiezan a tener problemas para concentrarse y recordar”

Cada vez más jóvenes viven pegados a dispositivos conectados a Internet. El Servicio de Atención Tecnológica a las Adicciones de la Comunidad de Madrid asegura que las horas pasadas frente a los dispositivos son esenciales. Devi Uranga es directora de Atención a las Adicciones de CAM: «Generalmente dos horas al día son buenas para el ocio.. A partir de ahí, cuanto más largas sean las horas, mayor riesgo correrá el niño. Las tecnologías son adictivas y deshacerse de ellas puede resultar desagradable”, afirma.

En promedio, este servicio recibe por día. entre tres y cuatro casos y después de la pandemia esto aumentó: Incluso tienen lista de espera. Una situación similar es la vivida por Departamento de Psicología de la Universidad de Murcia: vio duplicarse su número de pacientes. José Antonio Ruíz Es director del departamento de psicología de esta universidad: «Empiezan a tener problemas de concentración y de memoria. Hay que tener en cuenta que las redes sociales son muy atractivas y el mundo real empieza a resultar aburrido para ellos», explica el profesor.

Y las nuevas tecnologías cambian por completo su percepción de la realidad: “A veces, las redes sociales presentan un mundo ficticio e irreal. Un mundo que atrapa cada vez a más jóvenes”, concluye el profesor.

¿Qué es FOMO?

El miedo a perderse las redes puede alimentar la adicción y la ansiedad en los jóvenes. Esto se llama FOMO. un miedo que lleva al consumo excesivo y puede llevar a ignorar las relaciones reales.

FOMO, el miedo a quedar desconectado de las redes sociales

Teresa Sánchez es experta en adicciones tecnológicas y drogadicción en UNIR: «El uso común generalmente se lleva a cabo durante una serie de horas. FOMO es este término inglés que significa el miedo a perder información y a estar conectado. Es esta adicción, la necesidad de mirar las redes sociales y alejarnos de nuestra realidad cotidiana«.

Sin embargo, a veces no resulta fácil identificar la existencia de un problema de adicción: “Precisamente la falta de control es clave distinguir entre alguien que pueda controlar el uso de la tecnología o, por el contrario, debe consultar a profesionales que puedan ayudarle a identificar el problema”, explica el experto.

Deja una respuesta