jueves, julio 25

Córdoba toca el cielo en Las Tendillas con un gran baño de multitud

No habría fiesta en Córdoba sin una fiesta en Las Tendillas, donde equipo y afición tocaron el cielo una noche más. El Gran Capitán se puso el pañuelo al cuello y así finalizó la celebración de un ascenso que quedará siempre en la memoria del cordobés. Después de hacerlo el lunes por la mañana Tras los diferentes actos formales con la ofrenda a San Rafael y la visita institucional al Ayuntamiento, el equipo salió a la calle con un autobús para recibir el cariño de la afición y conspirar en Las Tendillas como fiesta final.

La emblemática plaza cordobesa, símbolo de Córdoba, reunió a más de 10.000 aficionados para celebrar el ascenso a Segunda División. Los jugadores llegaron en el autobús descapotable con el que recorrieron la ciudad para recibir el aplauso de su afición. Ni siquiera 40 grados Impidieron que los cordobeses salieran a las calles a ver a sus héroes. Dentro del autobús, euforia merecida. Los jugadores de Iván Ania quedaron encantados durante la gira. Canciones, risas y mucho baile en un equipo que logró hacer historia al devolver a Córdoba al fútbol profesional. Última parada: Tendilles.

Los jugadores llegaron a la plaza entre los aplausos de la afición. Un poco tarde, pero con la música de la primera parte y la ponente habitual en El Arcángel, Los jugadores se han convertido en los protagonistas. El himno de Córdoba sonó con fuerza cuando llegaron los jugadores, elevando el ambiente.

Kike Márquez, como capitán, fue el primero en coger el micrófono y se mostró ilusionado por lo que vio en Tendillas. Los sanluqueños confesaron que “me dijeron que aquí estaba pasando algo único y tenían toda la razón, son días inolvidables marcados en el corazón, con el apoyo de todos los que nos acompañaron”. Entonces, Isma Ruiz se paró frente al micrófono para reconocer que “soy granadino, pero este año me siento uno más, esta promoción es para la afición”. El centrocampista fue una de las sensaciones de la temporada y uno de los futbolistas más eufóricos de la celebración.

También estuvo presente Dragisa Gudelj. El central, quien se encuentra alejado de los terrenos de juego por problemas cardíacos, aseguró que “dejé mi vida aquí en esta ciudad y nací de nuevo, me siento como un cordobés más”. Antonio Casas finalizó la celebración con la tradicional marcha hacia la estatua del gran capitán para colocar allí el pañuelo y la bandera verde y blanca. Kike Márquez le concedió este honor porque era el sueño del rambleño, que lo hizo realidad. Lo vivió como aficionado y ahora desde dentro.

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