jueves, julio 25

El sector textil confirma un 2021 «catastrófico» y pone el foco en las tiendas físicas para recuperar cifras previas a la pandemia

El gasto medio en ropa de una familia española descendió en 2021 un 37,4% con respecto al desembolso efectuado antes de la pandemia en 2019, lo que supuso hasta 470 euros menos en moda y textil, según el informe anual presentado este jueves por la Asociación Empresarial del Comercio Textil y Complementos (Acotex), la patronal del sector.

Eduardo Zamácola, presidente de Acotex, ha indicado que ha sido un 2021 «catastrófico» para el sector, y aunque este año empieza a repuntar, las cifras están aún muy lejos de la situación previa a la pandemia.

Asegura que esta situación ha afectado a todo el sector, pero más al pequeño comercio, que tiene menos músculo financiero. La cuestión no es a qué tamaño de comercio afecta, sino a qué tipo de gestión, y las compañías con una gestión dinámica son las que menos afectadas puedan salir de esta situación, según indica.

En este contexto, “el formato online es un complemento muy bueno, pero creo que nunca va a desbancar al formato físico”. Así, indica que «el comercio aún sigue teniendo mucha presencia y esperamos que siga siendo así». En materia de empleo, Zamácola explica que al sector cada vez le cuesta más conseguir personal cualificado, ya que ser la cara visible de una tienda no es un trabajo fácil.

Con respecto a los consumidores, destaca que la mujer sigue siendo la que más compra, aunque el hombre ha ido cobrando más protagonismo en la última década y la distancia entre ambos géneros se ha ido recortando.

Además, ha indicado que hay que concienciar al usuario sobre los daños de la moda rápida o fast fashion. “Hemos caído en un desprestigio de la prenda de vestir”, ha destacado, y el cliente no se para a valorar en los agentes que hay en su cadena de valor (diseñadores, confeccionistas…). Por ello, auesta por revalorizar todo el proceso de producción y, al mismo tiempo, la prenda de vestir en sí misma. “Tenemos que darle valor a lo que es una prenda” y no comprar ropa barata de usar y tirar, lo que promueve una mayor contaminación. Por ello, “desde el sector tenemos la obligación de buscar solución a este problema” y con el reciclado puede haber una segunda vida de las prendas, ha explicado.

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