viernes, julio 19

La falta de personal en verano preocupa a la hostelería

Con la llegada del verano hacen falta más camareros que nunca, pero parece misión imposible para los hosteleros que se quejan de la falta de personal. «Me está costando mucho encontrar gente para trabajar, sobre todo camareros con experiencia», confiesa Ana Taibo, dueña de un bar en el madrileño barrio de La Latina a RTVE.es.

Después de tres meses buscando no ha encontrado a nadie que cubra los puestos que necesita y no cree que de cara a la temporada estival vaya a ser más fácil.

Las quejas por la falta de personal en el mundo de la hostelería no cesan, sin embargo, desde el Ministerio de Trabajo niegan que se trate de la ‘La gran dimisión’ iniciada en Estados Unidos con la llegada de la COVID-19 y consideran que estamos ante un problema de salarios.

«Creo que con la pandemia hubo mucha inseguridad en el sector y la gente ha decidido reciclarse y ahora han encontrado trabajo de otra cosa y no quieren volver a la hostelería», indica Taibo a RTVE.es.

Esta falta de empleados hace que haya locales que «no pueden abrir». Así lo aseguraba el presidente de la Federación Gallega de Hostelería y de la de Lugo, Cheché Real. La situación resulta «tan desesperante que hay establecimientos que no pueden abrir porque no consiguen gente, y con la inversión hecha».

A él se suma también el presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería de España, José Luis Yzuel, que asegura que «es verdad que se necesita gente y que es difícil encontrarla».

Desde el inicio de la pandemia, más de 70.000 personas han abandonado la profesión y se sitúa en un 4’3% menos de trabajadores, según datos de la Seguridad Social. Es el único sector que presenta tanta diferencia con respecto al año 2020.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), al finalizar el cuarto trimestre de 2021 había en España 109.085 vacantes sin cubrir, de las que 95.556 pertenecen al sector servicios; 7.223, a la industria; y 6.307, a la construcción.

«Un problema con muchas aristas»

Este gran número de vacantes han puesto bajo la lupa las condiciones del sector. Desde el Ministerio de Trabajo mantienen que «pagar adecuadamente» resolvería la falta de trabajadores, mientras que, desde la Confederación Española de Pequeñas y Medianas Empresas (CEPYME), acusaron al Ejecutivo de lanzar un mensaje «falso» y «demagógico» por decir que hay vacantes que no se cubren porque las empresas pagan «poco».

A pesar del debate, los datos muestran que a nivel nacional la hostelería es uno de los sectores que menos dinero percibe al mes. Según datos del INE, en el año 2020 la media en el sector se fijaba en 1.119′ 5 euros brutos, frente a sectores como la construcción, que se situaba en una media de 1.831 euros. Los salarios más bajos (por debajo de 1.336,6 euros) se concentraron en el año 2020 en Hostelería (68,1%) y en el sector de Actividades de los hogares como empleadores de personal doméstico (67,4%).

Jorge Fernández este verano va a trabajar de camarero, pero no lo hará en España. Ha decidido marcharse a Austria porque «el sueldo y las condiciones son mejores». Según explica Fernández, en Valencia, ciudad donde ha trabajado, un camarero cobra entre 1.200 o 1.300 euros netos en 12 pagas, mientras en Austria le ofrecen un sueldo de 1.900 euros con el alojamiento y tres comidas incluidas y la empresa le paga el viaje al país.

«Quien trabaja en hostelería gana un 40% menos que la media nacional», afirma el Secretario del Sector Federal de Hostelería, Restauración Social y Turismo de UGT, Omar Rodríguez Cabrera.

Esta es una de las quejas de Laura C.D. que dejó de ser camarera porque «el sueldo normalmente nunca supera el sueldo mínimo». Ahora trabaja en otro sector y aunque cree que «siempre es algo que está ahí si te planteas volver» tiene claro que «todos los que nos hemos dedicado a la hostelería nos gustaría dejarlo por otra cosa mejor».

No opinan lo mismo los empresarios. Vincent, propietario del bar Gaucho, considera que el problema está en que «los horarios son complicados y no todo el mundo está dispuesto».

A él se suma el presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería de España, que entiende que las bajas remuneraciones son parte del problema, pero no es el único «seguramente pagar más, pues algo mejoraría, pero sí que tenemos un problema con más aristas» a la vez que reconoce que el sector «debe hacer los deberes».

Temporalidad y turnos partidos, algunos inconvenientes de la profesión

A la falta de dinero, se suman otras cuestiones como la temporalidad del trabajo, que muchas veces se reduce a los meses de vacaciones, la falta de conciliación y los turnos partidos.

La escasez de empleados no es algo nuevo y se ha agudizado tras la pandemia. «Necesitamos hacer una reflexión. Hay que facilitar un poquito más la conciliación de la vida laboral con la familiar, que la gente tenga de vez en cuando algún festivo de las vacaciones», comenta Yzuel, aunque también señala que la actividad cada vez se concentra más durante el fin de semana.

La temporalidad es otro de los inconvenientes a la hora de coger este tipo de empleos. Uno de cada tres camareros tiene un contrato temporal y otro tercio trabaja a tiempo parcial.

Según datos de UGT, el 30’5% de los contratos que se hacen son temporales. A esto se suma los contratos a tiempo parcial, según el sindicato, un 17% de las personas que están a tiempo parcial no quieren ese tipo de contrato, pero no tienen otra opción.

La pandemia también ha puesto de relieve lo importante de la conciliación de la vida laboral con la familiar. La falta de tiempo libre o los turnos partidos aleja a muchos de estos puestos.

Sin embargo, desde la Asociación Española de Hostelería defienden los beneficios de este tipo de contratos y reivindican que es adecuado para las personas que no quieren o necesitan trabajar a tiempo completo, como por ejemplo los universitarios, la gente joven o las personas con niños pequeños. «Algunos países de Europa ven el trabajo parcial como una bendición y aquí nos llaman precarios, de poca calidad. No ven que es un trabajo que es muy bueno para mucha gente que no necesita trabajar 40 horas».

Las quejas no se concentran únicamente en el tipo de contratos, los turnos partidos también desmotivan a algunos trabajadores. Laura explica que «normalmente es horario partido y eso te hace estar todo el día pendiente del trabajo porque aunque tengas unas horas libres para comer no te da tiempo a nada».

A esto se suma, una vez más, el problema con el sueldo y las horas extras. «Muchas veces las horas extras ni te las pagan, es un sector en el que no está regulado que las horas que echas se paguen bien».

Según datos del sindicato Comisiones Obreras, desde que comenzó la pandemia la retribución por horas extras no ha parado de disminuir. Mientras que en la media de las actividades industriales, construcción y el conjunto de los servicios, el valor de la hora extra se ha incrementado un 5% en el último año, en hostelería se ha devaluado un 6%.

«Me dijeron que eran 50 euros al día, hiciera las horas que hiciera, pero que había días que no había casi trabajo». Así describe Rubén. M uno de los empleos que le ofrecieron en un bar de copas de Madrid, lo cogió porque necesitaba el empleo, pero se encontró con que había días que trabajaba más de 12 horas. «Además, nunca me dieron de alta», lamenta.

Reconocimiento y una mayor profesionalización

Uno de los reclamos en el que coinciden sindicatos y patronal es que el sector necesita «ponerse en valor» y que exista una mayor profesionalización. Además, reivindican que los clientes tengan en mayor consideración este empleo.» Necesitamos que sea una profesión socialmente más reconocida».

Este reconocimiento podría ser una baza para que se ocuparan esas vacantes, así como unos planes de formación más eficaces. «El turismo aporta mucho. El desarrollo económico del país también permite poder tener una serie de oportunidades para que la gente se vaya profesionalizando, especializando, creando más conocimiento para atender mejor a los turistas», sostiene Rodríguez Cabrera.

Mejorar la formación de los empleados y reconocer la labor de estos profesionales son parte de los objetivos que se plantean desde el sector. «Es importante fomentar la profesionalización y el reconocimiento de los que ya son profesionales, porque no, en la hostelería no todo el mundo ha pasado por una academia o una escuela», zanja Rodríguez Cabrera.

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