viernes, julio 19

Loreena McKennit acompañó a su clase al Icónica Fest Sevilla

Hubo un tiempo –no hace mucho– en el que cuando los artistas lanzaban un nuevo álbum, éste contenía mucho más que música, convirtiéndose en un trabajo de carácter holístico. Esa etapa clásica donde los discos eran productos culturales en los que se contaba una historia a través de canciones y se cuidaban detalles que hoy parecen casi banales como la presentación, la portada o el libreto. En un mundo dominado por la inmediatez, el éxito fulgurante o los singles en streaming, una propuesta como la que sigue haciendo la cantante Loreena McKennitt aparece incluso como un acto de rebelión. A necesaria auténtica bocanada de aireMúsica elegante y de calidad.

Después de tres años de vida, Fiesta emblemática de Sevilla vivió la que sin duda fue una de sus noches más especiales, gracias a la inolvidable experiencia que le ofreció la cantante nacida en Canadá pero que lleva en la sangre las melodías del folklore irlandés y escocés. La voz que llevó la música celta y new age a lo más alto de las listas de éxitos en los años 90 se ha fusionado mágicamente con la Plaza de España para crear una velada única. McKennitt ofreció un concierto completo y trascendente en el que su voz y sus instrumentos sonaron con una claridad y profundidad abrumadoras.

Loreena (67) se encuentra actualmente de gira por España para celebrar el 30 aniversario de uno de sus discos más famosos, «La máscara y el espejo», estrenado en 1994 y para el que nuestro país fue una fuente de inspiración crucial, ya que fue compuesto tras un viaje en piel de toro, como ella misma recordó al inicio del concierto. Un disco que fue elemento central de este recital y en el que incluso podemos encontrar una adaptación del poema de San Juan de la Cruz “Noche negra del alma”, canción que sonó como gloria entre los muros de la Plaza de España.

Con su espectacular voz y su habilidad innata para fusionar diferentes estilos musicales y transportar a los oyentes a hermosos mundos imaginarios, Loreena brindó lo que fue uno de los Más conciertos ambientales y atmosféricos. de todas las ediciones de este festival dedicado al eclecticismo. Loreena sabe que su propuesta debe ser apreciada con todos los sentidos y por eso ha dado instrucciones precisas de prohibir grabar y tomar fotografías con celulares durante todo el concierto. El cantante alternó el piano, el acordeón y también el arpa, siendo acompañado también por una magnífica orquesta, donde destacó el virtuosismo del violinista Hugh Marsh.

El primer set estuvo marcado por las canciones de “La máscara y el espejo”, entre las que no podían faltar títulos imprescindibles como “El sueño místico”, Los bonitos cisnes” o la magnífica “Marrakech Night Market”. El concierto continuó con una segunda parte en la que Mckennitt interpretó canciones de otros discos como “The Gates of Istanbul”, “Marco Polo” o la coreada “Dante’s Prayer”. Un recital magnífico, que Sin duda realzó la calidad musical del festival. que finalizó con la que sin duda es una de sus canciones más famosas, “Tango a Évora”. Un regalo para el público que colgó el cartel de “no hay entradas” durante una velada inolvidable.

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