sábado, julio 13

Los proyectos en el mundo para trabajar menos por el mismo sueldo

El debate sobre acortar a cuatro días a la semana la jornada laboral. Si finalmente salen adelante los proyectos piloto a nivel estatal y en la Comunidad Valenciana para subvencionar a las empresas que opten por esta jornada sin reducción salarial, nuestro país se convertiría en uno de los pocos en el mundo donde esta medida se aprueba con apoyo público.

Hasta ahora, Islandia ha sido el pionero en poner en marcha una reducción del tiempo de trabajo en la administración pública. En Reino Unido empezará este lunes el mayor proyecto piloto del mundo, que incluye a cerca de 3.300 trabajadores de 70 empresas. Portugal aprobó a finales de mayo un proyecto piloto similar al español, y Bélgica ha optado por dar la posibilidad a los trabajadores de concentrar las 40 horas semanales en solo cuatro días.

Fuera de Europa, grandes empresas como Microsoft en Japón y Unilever en Nueva Zelanda han apostado por una jornada de cuatro días, y en Estados Unidos y Canadá hay otro experimento en marcha similar al de Reino Unido, aunque con menos compañías involucradas.

Islandia: un 86% de trabajadores optan a una jornada más corta

Este pequeño país nórdico se embarcó entre 2015 y 2019 en dos proyectos piloto, uno en el Ayuntamiento de Reikiavik y otro en el Gobierno nacional, para reducir la jornada semanal de 40 horas a 35 o 36. El resultado fue un «éxito abrumador», según un estudio del think tank británico Autonomy y la Asociación para la Sostenibilidad y la Democracia de Islandia (ALDA).

«La gente reportó una mejora de su salud mental, del equilibrio entre el trabajo y su vida y se constató una mejor atmósfera en el lugar de trabajo», explica a RTVE.es Guðmundur D. Haraldsson, coautor del estudio y uno de los impulsores de la iniciativa. La productividad se mantuvo igual o incluso mejoró en algunos sectores, y «sobre todo la gente con familias notó una gran diferencia», resume. En general, se redujo el tiempo de trabajo cada día, pero se mantuvo la jornada de cinco días.

Una vez terminado el ensayo, los sindicatos del país aprovecharon los buenos resultados para presionar y conseguir reducciones de la jornada laboral en los nuevos convenios, tanto en el sector público como en el privado. La medida se ha impuesto: un 86% de los trabajadores han visto acortada su jornada o bien están sujetos a contratos que permitirán esta reducción en el futuro.

Sin embargo, en muchos casos estas reducciones son muy limitadas. En el sector público la jornada se reduce en 13 minutos por día (65 a la semana) y en el privado los trabajadores del sector financiero, por ejemplo, han visto reducidas en 35 minutos semanales sus jornadas. En general, los trabajadores del sector privado trabajan de media 36 horas frente a las 40 anteriores. «La mayoría pueden pedir ahora trabajar menos si pueden demostrar cómo llevar a cabo el trabajo», aclara Haraldsson.

Modelo 100:80:100: 100% de sueldo, 80% de tiempo, 100% de productividad

El ejemplo de Islandia inspiró a los impulsores de una campaña global por la jornada de los cuatro días que ha puesto en marcha experimentos similares en Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda e Israel. El proyecto británico es el más ambicioso, e incluye a empresas de «todos los sectores de la economía», según el presidente de la campaña, Joe Ryle. Van desde consultoras a «telecos», pasando incluso por la Royal Society of Biology.

«Esperamos que sea un gran éxito y demuestre que con esta jornada ganan tanto los empleados como las empresas. Se mejora la productividad y la eficiencia de cada trabajador, pero además hay beneficios asociados a la reducción de emisiones, y a la mejora de la igualdad de género», señala.

Las ventajas se notan especialmente ahora, asegura, con los precios de la energía y los combustibles disparados en toda Europa. «Se reducen los gastos en el transporte al trabajo y la gasolina, y también en la oficina, donde se usa menos energía, sobre todo en los sectores electrointensivos», añade.

El proyecto de Reino Unido durará seis meses, entre junio y diciembre de este año, mientras que otros proyectos «hermanos» ya han echado a andar. Los de Irlanda y Escocia lo hicieron en enero, mientras que el de Estados Unidos y Canadá lo hizo en abril con 38 empresas, incluida la plataforma de crowdfunding Kickstarter y otras del sector tecnológico. En Australia y Nueva Zelanda empezarán este agosto. Todas siguen el modelo 100:80:100, que consiste en mantener un 100% del salario trabajando un 80% del tiempo, a cambio de mantener un 100% de productividad.

La gran diferencia entre estas iniciativas y el proyecto piloto de Islandia o el que prepara España es que en el caso anglosajón son las propias empresas quien lo financian, mientras que el plan que prepara aquí el Gobierno, basado en una propuesta de Más País, supondría repartir subvenciones a aquellas compañías que pusieran en marcha la nueva jornada. Ryle espera que, si el plan piloto tiene éxito, el Ejecutivo de Johnson «se tome el tema en serio» y lo promueva a nivel estatal.

La primera ministra neozelandesa, Jacinda Arden, es una de las pocas mandatarias que ha apoyado explícitamente una semana de cuatro días, que «ayudaría a aumentar el turismo nacional» e impulsar la economía tras el golpe de la pandemia.

Alemania: en manos de la negociación colectiva

España y Portugal son los dos únicos países de la UE que plantean planes con financiación pública para implantar esta jornada. En el país vecino, el Partido Socialista lo llevaba en su programa electoral cuando ganó con mayoría absoluta en las últimas elecciones en enero, y el pasado 26 de mayo una enmienda a los presupuestos del partido de izquierdas Livre consiguió impulsar el plan piloto, que aún no está definido.

En otros países la iniciativa surge de la negociación entre sindicatos y patronales dentro de las propias empresas, como en el caso de Alemania. En el poderoso sector automovilístico del sur del país se trabajan 35 horas semanales y se permite pasar a 28 horas, un 20% menos de tiempo, con una reducción del salario del 12%. En cualquier momento es posible volver al empleo a tiempo completo, algo que no ocurría antes, según explicó Sophie Jaenicke, del sindicato IG Metall, durante la I Cumbre Internacional de la Jornada de Cuatro Días, celebrada en Valencia la semana pasada.

En Francia la jornada estándar ya es de 35 horas, mientras que tanto Bélgica como Grecia permiten trabajar cuatro días si se compensa con más horas el resto de la semana. Los responsables de la campaña global rechazan esta solución y apuestan por reducir el tiempo de trabajo manteniendo siempre el sueldo.

«Es el paso lógico dados los avances tecnológicos que hemos vivido. Espero que en los dos próximos años haya un gran paso en esa dirección a nivel global», confía Haraldsson. Ryle defiende que esta medida tiene un gran apoyo a nivel social, con más de dos tercios de la población británica a favor de la reducción de jornada.

La pandemia ha sido un «catalizador para repensar la manera en la que trabajamos», asegura el director de la campaña británica. «Ahora los trabajadores están desesperados por un mejor equilibro entre trabajo y vida. Además, nos ha enseñado que es posible cambiar las cosas de la noche a la mañana, como ocurrió con el teletrabajo. Hace ya 100 años que ganamos el fin de semana y ya es hora de lograr un nuevo avance», reivindica.

¿Qué pasa en España?

No hay todavía fecha oficial para el inicio de los dos proyectos piloto planteados en España. El que prepara el Ministerio de Industria podría empezar después del verano, según anunció el responsable de la propuesta de Más País, Héctor Tejero, en una conversación con RTVE.es. Se destinarán 10 millones de euros para subvencionar a las compañías que reduzcan al menos un 10% el tiempo de trabajo de sus empleados. Afectaría a entre 150 y 200 empresas, que recibirían entre 2.000 y 3.000 euros por empleado si mantienen la reducción entre dos y tres años, según el plan inicial del partido que lidera Íñigo Errejón, aunque podría sufrir cambios antes de su aprobación definitiva.

El proyecto valenciano podría estar antes, incluso este mismo mes de junio. Se podrán unir a él aquellas compañías que se comprometan a recortar un 20% la jornada de sus trabajadores tras haber llegado a un acuerdo entre empresarios y delegados sindicales. Tiene una duración de tres años y se financiará con 9.000 a cada trabajador durante el primer año, una cantidad que se reducirá a la mitad en sel segundo año y a un cuarto en el tercero que dure la subvención.

Los sindicatos ven con buenos ojos la medida, aunque con algunas matizaciones. En la cumbre sobre esta jornada celebrada en Valencia entre el 27 y 28 de mayo, el secretario general de Comisiones Obreras, Unai Sordo, destacó que tendría que incluirse dentro de un debate general sobre la reducción del tiempo de trabajo, más en estos momentos en que la digitalización permite estar a disposición de las empresas «prácticamente todo el día». Pepe Álvarez, el máximo responsable de UGT, fue más allá y aseguró no abordar la reducción de la jornada de trabajo es «negar el progreso», mientras que el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, la enmarcó dentro de los «debates para ganar elecciones«, aunque se mostró dispuesto a abordarlo en la negociación colectiva.

En este encuentro participó también la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, quien señaló que esta iniciativa va en la dirección de «la redistribución laboral» que ella respalda, pero aseguró que prefería fórmulas más flexibles, como ampliar los permisos existentes, excedencias formativas o bolsas de horas.

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