viernes, julio 12

Luis Miguel, maestro cantaor del Bernabéu

Viendo a Luis Miguel, recuerdo el día que me lo explicaron, cuando tenía 14 años, Generación espontánea. “No existe”, concluyó un apasionado profesor, “todo surge de algo”.

Años más tarde, mientras aprendía un estándar de Gershwin, este curso me ayudó a darme cuenta de que era lo mismo: Gershiwn, Sinatra, Bublé, Luis Miguel y Julio, Cole Porter… todo uno, como el hilo rojo, unido a través de la cultura y el tiempo.

Su arte ancestral se puede resumir en dos ideas: amar y cantar. Su música trasciende géneros, épocas y clichés y es banda sonora de mil y un romances. Este sábado, Luis Miguel, chantajista, continúa su gira española en el Bernabéula nueva capital de la capital.

Comienza con “Será que no me amas”, divertida y eléctrica, y “Amor, amor, amor”, más romántica y estilosa. Luis Miguel canta con aires de triunfo en dos versiones con raíces afroamericanas y ya hay sillas de sobra en la pista de baile.

Sigue ‘Suave’, con un toque funk que le sienta muy bien a su vozy ‘Culpable o no’, una balada soberbia.

Todos los que coinciden forman parte del grupo. Vientos, coristas de gran calidad, percusión, cuerdas, mariachis… todos tienen su momento, pero coralmente son muy sólidos, cubriendo todo el registro y dando una sensación de gran potencia. El ruido del estadioya que somos (y como era de esperar), es deficientepero como no imaginar un gol.

Hacia el medio, el cantante mexicano interpreta varias baladas clásicas para el aplauso de la crítica y del público. En opinión de quien te escribe, este no es su mejor disco, pero sí el que le convirtió en leyenda.

“Como yo te amé”, “Todo y nada” y “Nosotros”, cantadas sin parar y con mirada de seductor, son mortales. El sector femenino platónico, imaginando tórridas aventuras. Eso siempre lo he tenido claro, aunque mirando al guapo mexicano empiezo a entender las cosas.

Continúa con otro popurrí, este más acelerado y funky, demostrando una vez más que correr le sienta bien. Es menos emocionante que el tempo lento, ciertamente, pero canta con mucha determinación y energía.

Las pocas dudas que existían sobre su voz se disiparon rápidamente, pero por las dudas, llegando al final, dejó una versión de “Entrégate” que espero aparezca hoy en YouTube. Su figura creció a lo largo de la noche. y ahora está en modo de visualización.

Entonces salen los mariachis y el Bernabéu, que desde hace tiempo es una fiesta, se convierte en un comedor. Luis Miguel desaparece unos minutos y reaparece fresco, ya sin chaqueta ni corbata, para rematar un buen trabajo. “La Bikina” y “La mediavuelta”, aún bajo la sombra de José Alfredo, cierran el bloque azteca antes del final, que son los hits que faltan. ‘La incondicionale’, desgarradora, ‘Je vous propone ce soir’, lo mejor del concierto, y ‘Cuando calienta el sol’, un clásico sin adornos, bajan el telón.

Es difícil saber dónde empieza algo, especialmente en el arte, que siempre resulta esquivo. Pero la magia del cantante está en el ADNcomo un buen poema, una lluvia de agosto y un bolero anónimo.

Deja una respuesta