viernes, julio 12

«JOH cumplirá más de 40 años en prisión»: Departamento de Justicia

NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS. – El Departamento de Justicia de los Estados Unidos anunció que el expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, ha sido condenado a 45 años de prisión por su implicación en el narcotráfico y delitos relacionados con armas.

Alias JOH, Hernández ha sido sentenciado a 540 meses de prisión y 60 meses de libertad supervisada por importar cocaína y otros delitos asociados.

Durante su mandato de 2014 a 2022, Hernández facilitó la entrada de más de 400 toneladas de cocaína a los Estados Unidos, utilizando su posición de poder para favorecer actividades de narcotráfico.

El Departamento de Justicia detalla que Hernández y sus cómplices traficaron cantidades masivas de cocaína, estimando que la droga introducida podría traducirse en aproximadamente 4,500 millones de dosis individuales en Estados Unidos.

Reacciones

El Fiscal General, Merrick Garland, destacó la gravedad de la conspiración dirigida por Hernández, calificándola como una de las más grandes y violentas. «Hernández abusó de su poder como presidente para apoyar esta peligrosa conspiración, afectando tanto a Honduras como a Estados Unidos», afirmó Garland.

Anne Milgram, administradora de la DEA, subrayó el compromiso de la agencia con la lucha contra el narcotráfico y la protección de la seguridad y salud del pueblo estadounidense.

El fiscal federal Damián Williams criticó a Hernández por desaprovechar la oportunidad de mejorar su país y, en cambio, facilitar la entrada de enormes cantidades de cocaína a Estados Unidos. «Ahora pagará por sus actos con 45 años en una prisión federal», declaró Williams.

Informe completo del Departamento de Justicia

Desde al menos 2004 hasta 2022, Hernández estuvo en el centro de una de las conspiraciones de narcotráfico más grandes y violentas del mundo. Durante su carrera política, utilizó su posición para facilitar la importación de cocaína a Estados Unidos y proteger a sus cómplices, quienes estaban armados con armas pesadas.

Los sobornos que Hernández recibió de organizaciones narcotraficantes le ayudaron a ascender en la política hondureña. Al llegar al poder, proporcionó apoyo adicional a sus aliados, permitiéndoles transportar grandes cantidades de cocaína y cometer actos de violencia.

Hernández promovió públicamente medidas antinarcóticos mientras, en secreto, protegía a narcotraficantes cercanos a él. Manipuló el sistema de extradiciones para mantener a sus aliados seguros en Honduras y utilizó instituciones nacionales, como la policía y el ejército, para proteger su operación de narcotráfico.

Sus cómplices, incluidos miembros de la Policía Nacional de Honduras, protegían los cargamentos de cocaína y recurrían a la violencia para mantener su control. Muchos de estos cómplices ya han sido condenados, como su hermano Tony Hernández y el traficante Geovanny Fuentes Ramírez, ambos sentenciados a cadena perpetua.

El caso fue investigado por la DEA, con la ayuda de la Oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de Justicia para el arresto y extradición de Hernández. Los fiscales Andrea Broach, Jessica Fender, Jacob H. Gutwillig, David J. Robles, Elinor L. Tarlow y Kyle A. Wirshba llevaron el caso en el Distrito Sur de Nueva York.

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