viernes, julio 12

Los primeros ‘Homo sapiens’ llegaron a la ‘España vacía’ antes de lo que se pensaba

Un equipo de paleoantropólogos ha descubierto los restos de los primeros miembros de nuestra especie que habitaron la áspera e inhóspita meseta interior de la península ibérica. Entre los hallazgos se encuentran numerosos cuchillos de piedra afilados, azagayas para la caza a distancia y huesos de caballos y ciervos consumidos por Homo sapiens hace unos 33.000 años en La Malia, un abrigo rocoso cerca del municipio de Tamajón, en Guadalajara, que actualmente cuenta con 148 habitantes censados.

Este descubrimiento arroja luz sobre uno de los momentos más intrigantes de la evolución humana. Hace unos 42.000 años, los últimos neandertales del interior de la península abandonaron el territorio en busca de refugios más cálidos en el sur. Apenas 2.000 años después, esta especie genuinamente europea, que había sobrevivido durante decenas de miles de años a las peores glaciaciones, se extinguió por completo. La gran incógnita es si los sapiens tuvieron algo que ver en su desaparición.

Hasta ahora se pensaba que el centro de la península era un territorio demasiado frío y hostil para los primeros Homo sapiens que llegaron a Iberia, suponiendo que prefirieron quedarse en las zonas costeras. Se creía que el interior estuvo completamente deshabitado durante 15.000 años después de la desaparición de los últimos neandertales. Sin embargo, un equipo de paleoantropólogos liderado por Nohemi Sala, del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana de Burgos, ha demostrado que los sapiens llegaron mucho antes, hace entre 36.000 y 31.000 años, casi inmediatamente después de la marcha de los neandertales.

“Lo más significativo es que ampliamos nuestra comprensión sobre las capacidades de nuestra especie para colonizar territorios hostiles”, destaca la investigadora. “Es además un momento muy especial en el que desaparecen los neandertales y llegan los sapiens”, añade. Los hallazgos muestran que, contrariamente a lo que se pensaba, la meseta interior fue tierra de nadie durante mucho menos tiempo, y que los Homo sapiens lograron conquistarla.

Los restos encontrados en Guadalajara pertenecen a la cultura auriñaciense, responsable de algunas de las primeras obras de arte conocidas, como el enigmático hombre con cabeza de león tallado en hueso o las espectaculares pinturas rupestres de Chauvet, en Francia. En La Malia no hay arte, pero sí mucha tecnología de caza a distancia y supervivencia. La datación de los restos indica que este abrigo rocoso estuvo habitado en momentos puntuales durante miles de años, con un primer periodo hace unos 33.000 años y un segundo hace unos 27.000.

En ese intervalo, explica Sala, el centro de la península cambió radicalmente. De ser un paisaje relativamente templado y boscoso se transformó en un lugar muy frío y con poca vegetación. En este entorno, cazar habría sido mucho más complicado para los recién llegados. Aun así, los dos niveles de restos analizados muestran que su forma de vida basada en la caza de caballos y ciervos no cambió sustancialmente. Los resultados del estudio se han publicado este miércoles en Science Advances.

El nuevo estudio incrementa el misterio de la desaparición de los neandertales. No se debe concluir, advierte Sala, que estuvieran menos adaptados a su entorno o que se hubieran acostumbrado a un clima más benigno y que el cambio repentino causara su desaparición. Lo que sí sabemos ahora es que los sapiens tardaron mucho menos en ocupar el vacío que dejaron en el centro peninsular. Estudios recientes de ADN han demostrado que esos primeros Homo sapiens auriñacienses, que ya sabían cazar a distancia y crear arte, también se extinguieron sin dejar rastro. Posteriormente llegaron otras oleadas, incluida la que pintó los bisontes de Altamira.

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