miércoles, junio 19

Petición del CPH en el marco del Día del Periodista Hondureño

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Resaltando cómo la tecnología utilizada de manera maliciosa y sin regulación atenta contra el ejercicio ético del verdadero periodismo y lamentando los crímenes contra periodistas y comunicadores, Osman Reyes, presidente del Colegio de Periodistas de Honduras (CPH), brindó su discurso este viernes en la antesala del Congreso hondureño. Día del Periodista.

Reyes, quien entregó el premio Álvaro Contreras a su colega Jesús Vélez Banegas, pidió a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que, si algún día la CICIH llega a Honduras, investigue también los crímenes contra periodistas que actualmente viven en la impunidad.

Amigos, saludo también hoy a todos los periodistas hondureños.

Hoy, como cada año, nos reunimos con gran satisfacción para rendir homenaje a la vida y obra de uno de nuestros colegas periodistas.

El Premio Nacional de Periodismo Álvaro Contreras, sin duda, es y será el máximo galardón que puede recibir un periodista hondureño, porque es el homenaje de un sindicato a uno propio.

La espera es larga y puede que llegue en el ocaso de la vida, pero la satisfacción de recibirlo merece la pena.

Hoy esta distinción alcanza a un hombre bueno, honesto, humilde, sindicalista, de reconocida trayectoria dentro y quizás más aún fuera de nuestras fronteras, me refiero a nuestro estimado colega Jesús Vélez Banegas.

Vélez Banegas es un periodista polifacético, ha ejercido exitosamente el periodismo en radio, televisión, relaciones públicas y es dueño de fina pluma que ha escrito en los principales diarios del país.

Su relajada trayectoria abarca diversos géneros periodísticos, pero sin duda su mayor fortaleza es el deporte y especialmente el fútbol.

Hoy el Colegio de Periodistas reconoce en la figura de Jesús Vélez Banegas la labor tenaz de los hombres y mujeres que trabajan en la prensa deportiva, quienes con sus historias hacen que nuestro corazón se acelere y nuestras emociones desborden.

La narrativa de Jesús Vélez le ha contado a Honduras las hazañas y fracasos de nuestros deportistas y también la gloria alcanzada por otros en los Mundiales de Fútbol.

Estamos felices y regocijados de estar juntos este día, pero siempre es oportuno reflexionar sobre los nubarrones que se posan sobre esta hermosa e incomprendida profesión nuestra.

Hoy, como pocas veces en la historia, el trabajo de los periodistas se ve amenazado, las nuevas tecnologías y narrativas nos arrebatan cada día nuestros espacios de trabajo.

La inhumana e inexpresiva Inteligencia Artificial es capaz de crear piezas periodísticas especializadas que satisfacen la demanda de información de un público superficial que se conforma con poco y que deja de lado la riqueza del lenguaje y la profundidad que genera el valor humano.

El vertiginoso avance tecnológico deja atrás a periodistas jóvenes y mayores que deben adaptarse rápidamente para subexistir o simplemente resignarse a ver cómo el entorno que tantas satisfacciones les proporcionaba desaparece brevemente.

Las nuevas narrativas diseñadas para un público caracterizado por lo lacónico y lo inexpresivo constituyen enormes barreras para aquellos cuya fuerza reside en su extraordinaria capacidad para narrar, describir, interpretar y escribir con buen gusto.

Las herramientas digitales, que facilitan el trabajo, han apagado también la pasión por el buen periodismo, la minuciosidad, la disputa por la primicia, y las ganas de ser los primeros y mejores son cada vez menos, dando paso a la estandarización de la información.

Han surgido en el ambiente nuevos actores que, con poca o mucha creatividad y altos excesos, generan contenidos que viralizan y eclipsan los temas realmente importantes que presenta la prensa.

Hacemos un llamado a la academia y a las carreras de periodismo, especialmente a modernizar y adecuar los planes de estudio, para formar a las nuevas generaciones con las habilidades que requiere un mercado altamente competitivo, sin que esto represente sacrificar la esencia del periodismo.

La desinformación se propaga como un cáncer sobre la confianza y la buena fe de las personas, llevándolas a vivir en una realidad distorsionada y manipulada de la que disfrutan sectores sin escrúpulos que alimentan sus más bajos y mezquinos intereses desde sus esferas de poder.

Los periodistas también son víctimas del ataque de aquellos sectores oscuros que atentan contra la imagen, la credibilidad y la reputación de aquellos periodistas que se atreven a cuestionar su conducta errática y turbia.

Por si fuera poco, los periodistas vivimos hoy con el miedo al espionaje tecnológico ilícito que intercepta nuestras comunicaciones y posteriormente las difunde fuera de su verdadero contexto, lo que nos ha obligado a regresar a formas primitivas de comunicarnos.

No puedo dejar pasar esta oportunidad para reiterar nuestra solidaridad con las familias de los 99 compañeros periodistas, comunicadores sociales, fotógrafos, camarógrafos, editores y otras funciones cuyas voces fueron silenciadas por las balas de los violentos y cuyas muertes, en su mayoría, permanecen impunes. .

Expresamos nuestra solidaridad con los colegas que, para proteger sus vidas y las de sus familias, optaron por el éxodo a otras naciones en busca de la seguridad y el progreso que no encontraron en su patria.

Hoy pedimos a Naciones Unidas que, si algún día la CICIH llega a Honduras, investigue también los crímenes contra periodistas que actualmente viven en la impunidad.

Nos declaramos solidarios con los compañeros que desempeñan su trabajo con honestidad, ética, valores y compromiso, superando el miedo causado por la inseguridad, los bajos salarios, el poco acceso a la seguridad social y la exclusión y discriminación política.

Expresamos nuestra solidaridad con los periodistas que trabajan de forma independiente y que son los más afectados por la crisis económica, exigimos respeto para cada uno de ellos, que lo que venden sea publicidad y no su conciencia. Solicitamos en esta fecha que NO se utilice la publicidad y propaganda pública o privada como medio de control o chantaje.

Expresamos nuestra solidaridad con los compañeros Carlos Ávila y José Carlos Panameño, quienes son víctimas de un sistema judicial cruel con los débiles, pero cómplice y complaciente con una élite corrupta que hace y deshace las leyes y la Justicia hondureña a su antojo.

Don Jesús Vélez Banegas, espero que la alegría y felicidad de este día perdure y que lleve, como sé que lo hará, con honor esta distinción que hoy le otorga su colegio.

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