lunes, junio 17

El Salvador: Bukele asume la presidencia en medio del contraste entre seguridad y economía

San Salvador– Nayib Bukele asume nuevamente la presidencia de El Salvador con un marcado contraste entre los logros en seguridad alcanzados en su primer Gobierno y una economía con una de las tasas de crecimiento más bajas de la región y en constante necesidad de financiamiento del Ejecutivo, incluso a a expensas de los fondos de pensiones de los trabajadores.

Bukele, que el sábado 1 de junio asumirá como presidente para el periodo 2024-2029, logró la reelección inmediata en los comicios del pasado febrero pese a que la Constitución lo prohíbe, con la bandera de las bandas de “combate” como suya. principal mensaje de campaña y sin prestar atención a la situación de la economía, que le ha valido la mayor demanda de la población, según diversas encuestas.

A continuación se presentan algunas claves para entender este contraste:

1. La medida más popular

El último fin de semana de marzo de 2022, el Ejecutivo de Bukele enfrentó la mayor escalada de asesinatos desde que asumió el poder: más de 80 personas fueron asesinadas en tres días por pandillas y una investigación del medio local El Faro sostiene que esto ocurrió tras la ruptura de un pacto con dichas pandillas.

La medida ha dejado más de 79.900 detenciones y ha sido prorrogada 26 veces por la Asamblea Legislativa de mayoría oficialista, órgano que ha sido pieza vital para su implementación y asignación de recursos sin análisis ni discusión.

Por otro lado, las sanciones del Gobierno de Estados Unidos contra funcionarios del círculo íntimo de Bukele también han incluido acusaciones de presunto diálogo con las pandillas.

2. Una reducción que no empezó con Bukele

Bukele, a quien se recuerda por asaltar el Congreso con soldados y policías armados cuando éste contaba con una mayoría opositora para presionar por un préstamo millonario, tomó las riendas del país cuando los homicidios sumaban al menos tres años de reducciones consecutivas.

El Salvador venía de registrar en 2015 su año más mortífero con una tasa de unos 103 homicidios por cada 100.000 habitantes y que en 2018 alcanzó los 50,3, una caída que se acentuó con la llegada de Bukele hasta los 36 en 2019.

En 2020 fue 21,2, en 2021 fue 18,1 y para 2022 se registró una caída drástica a 7,8, según datos oficiales, lo que es consistente con la implementación del régimen de emergencia.

3. Violaciones de derechos humanos y dudas en las cifras

En el marco de esta medida extraordinaria, las organizaciones humanitarias han registrado más de 6.000 denuncias de abusos, incluidas detenciones arbitrarias y torturas, además de 240 muertes de personas bajo custodia estatal.

Para el Observatorio Universitario de Derechos Humanos (OUDH), las cifras presentadas por el Gobierno sobre homicidios “no son veraces” porque no incluyen muertes que sí sumaron administraciones anteriores.

Se trata de las muertes de pandilleros en supuestos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, de presuntos delincuentes asesinados a manos de ciudadanos, de huesos y cadáveres en cementerios clandestinos, así como de las muertes de detenidos, pese a presentar signos de violencia.

Según la OUDH, recién en 2023 el Gobierno de Bukele dejó de contabilizar la mitad de las muertes violentas como homicidios, dado que reconoció sólo 154 de 309.

4. Un quinquenio de “deterioro”

En enero pasado, una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (Iudop) reveló que la situación económica ha desplazado a la criminalidad como principal preocupación de los salvadoreños, principalmente por los efectos del régimen de emergencia.

El estudio señala que el 32,8% de la población considera que el “principal problema que enfrenta El Salvador” es la economía, mientras que el desempleo alcanzó el 17,3%.

Para el economista José Luis Magaña, el balance de estos cinco años apunta a un «deterioro de las condiciones de vida de los hogares».

En declaraciones a EFE, Magaña destacó que la pobreza monetaria extrema «se ha duplicado», pasando de 86.000 hogares en 2019 a 170.000 en 2023.

Según datos oficiales, el porcentaje de pobreza general pasó del 22,8% al 27,2% de los hogares.

5. Crecimiento a costa de la desigualdad

Según este economista, tras la caída de la economía con la pandemia y su posterior recuperación, El Salvador comenzó a registrar porcentajes de “crecimiento leve” similares a los de décadas anteriores.

Indicó que el Banco Central reportó un crecimiento del 3,5% en 2023, pero en rubros como la agricultura han registrado una caída acumulada del 2% en el quinquenio, mientras que la caída en la industria ha sido de casi el 9% entre 2019 y 2023.

El experto también explicó que la construcción «ha sostenido las cifras macroeconómicas», pero «estamos hablando de un crecimiento frágil», dado que si bien genera «mucho empleo», es «de salarios bajos y de muy corto plazo». al tiempo que destaca que El Salvador “sigue siendo el país con menor atracción de inversión extranjera” de la región y con un elevado endeudamiento.

La deuda pública a marzo de 2024 alcanzó los 30.000 millones de dólares, de los cuales 10.500 han sido generados por el actual Gobierno.

En este sentido, para Magaña «parece que hay dos países, uno donde hay muy buenas cifras, pero la economía de los hogares no lo refleja, (…) porque esta recuperación se basa en el aumento de la desigualdad». EFE

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