lunes, junio 17

José Luis, el cura condenado por abusar de un chico de 14 años, irá a prisión: «Lo hemos conseguedo»

«Lo hemos conseguido». Con esta breve pero significativa frase, la abad María Victoria Vega retoma un vía crucis jurídico y sentimental que puso fin en el Tribunal Supremo. El cura de Talavera de la Reina José Luis Galán Muñoz, hoy en libertad, deberá ingresar en prisión para cumplir una pena de ocho años y medio de prisión por abusos sexuales continuados por parte de una adolescente de quien fuera director espiritual. Además, incluyó un breve romance de cinco meses con la madre de la víctima, tras haber practicado exorcismos al joven, quien lo consideraba un padre y un referente personal y moral.

El Tribunal Superior evaluó a fondo el último bale que el cura le pidió que no metiera la mano entre las puertas: un regreso de casa. Por tanto, confirmó así las dos sentencias anteriores, una de la Audiencia Provincial de Toledo y otra del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Castilla-La Mancha.

El cura, defendido por el abad José María de Pablo, también tendrá que pagar 100.000 euros a la víctima «Calvario», leemos textualmente sobre el fracaso del Supremo, por el que pasó el adolescente. A compensación que «hasta se podría quedar corta, si tenemos en cuenta la dificultad que supone hacer una valoración de un sufrimiento como el del hijo de la víctima durante años. En su resolución, conocida la víspera de la celebración del Corpus Christi, el alto tribunal califica de «vejatorio y humillante» el trato al que se asemejó al adolescente, «y las gravísimas consecuencias que tiene para la salud física y mental» para su.

Este caso de expulsión, que comencé a educarme durante seis años y hice una evaluación por una vez, leí más de dos en el Supremo, como informé a ABC en febrero. Era el 22 de mayo cuando cinco magistrados del Salón Penal, presidido por Manuel Marchena, se reunieron para deliberar y votar sobre uno de los hechos ocurridos entre 2010 y 2013, cuando la joven tenía entre 14 y 17 años. En 4º de la ESO cuando comenzaron los abusos sexuales, aunque no se pudieron precisar con precisión las acciones concretas de cada uno.

Ya en julio de 2021, la Audiencia Provincial de Toledo lo condenó a tratamiento de un año y seis meses de prisión como autor de un delito continuado de malos tratos con acceso carnal. En reuniones «con alma lujuriosa», el religioso se retiró al despacho parroquial y abusó del joven durante cuatro años. Al final, la niña pierde a la víctima, y ​​dice que esta situación nunca se repetirá «y reiterándole que todo fue hecho en nombre de Dios», según el fallo, que contiene párrafos que son irreproducibles públicamente por su dureza.

Además de la información forense, fue clave el testimonio del psiquiatra que atendió al adolescente. La muchacha, que requirieron varios accesos a centros de saludSi tuviera cortesías en los brazos como autocastigo. Porque ella «no encontró el sentimiento de la vida» y participó en intentos de suicidio.

El sacerdote era castigado y no podía ejercer toda su profesión en el cargo, remunerada o no, asumiendo contacto regular con menores de edad durante el período de la pena.

Desde que el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Castilla-La Mancha confirmó la sentencia en febrero de 2022, duplicó la responsabilidad civil del sacerdote por daño moral, a razón de 50.000 a 100.000 euros.

La sala de verano está presidida por Vicente Rouco, máximo responsable del TSJ en la región y sobrino del cardenal Antonio María Rouco Varela. Basó su decisión en la veracidad de la versión de la víctima y la fuerza probatoria de la prueba pericial..

Así lo valoró también el Tribunal Supremo, que supeditó la «razonabilidad» de la sentencia del TSJ a «valorar el testimonio de la víctima como prueba fehaciente, y las pruebas confirmatorias de su credibilidad tal como fueron informados los médicos».

Sobre las contradicciones de la víctima, cuando José María de Pablo se agarró a defender la suprema inocencia de su cliente, el Supremo aborda: «Ante un calvario como ese que pasó la juventud durante tantos años, lo increíble hubiera sido una exacta coincidencia». Y además: «La experiencia de vida nos enseña que, si la esencia de un encuentro es verdadera, se puede registrar donde el encuentro ya está marcado, no siempre si es capaz de registrar cada detalle o secuencia puntual de ese pasado, más que cuando ha pasado por un determinado período de tiempo.»

Y el alto tribunal se mostró remacha: el TSJ de Castilla-La Mancha vio el testimonio de la víctima y descartó contradicciones o dudas resaltables. El chico aporta una serie de detalles «que revelan una trama difícil de inventar», Haciendo así sobre el terreno la conjetura que siempre reemplazó al abogado de José Luis Galán Muñoz, quien finalmente pagará entre rejas lo que tenía un adolescente.

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