lunes, junio 17

La inflación fue del 3,3% en abril gracias al aumento de los combustibles | Economía

La inflación se estimó en el nivel de abril de hasta 3,3%, luego el Instituto Nacional de Estadística (INE) alcanzó este nivel. Se trata de una décima parte más que la tasa registrada en marzo, aunque el sustrato – que excluye la energía y los alimentos frescos – continúa con el mandato de moderación, al pasar del 3,3% al 2,9%.

Esta cifra refleja la relajación en los precios de los artículos que componen la cesta de la compra de los españoles analizados por el IPC, bien en la evolución mensual si se siguen apreciando las variaciones del efecto llamado escalada para la recuperación de los tipos ordinarios en casa. Impulsos energéticos entre las rebajas durante lo peor de la crisis eléctrica. De hecho, este es el segundo mes consecutivo con subidas en el índice.

El Ministerio de Economía proporciona datos sobre el incremento del precio del gas y los alimentos. Aunque habrá que esperar hasta la confirmación -publicada el 14 de mayo- para conocer la variación exacta de ambos grupos, si la mirada que tenemos ante nosotros observa que hace un año el gas natural ha retrocedido un 6,9% respecto a abril de 2022, mientras que en esta ocasión Se espera una tarea positiva a partir del efecto de llamada base.

La cesta de compra, por su parte, ha sufrido un 12,9% en este caso y se espera que en esta ocasión el incremento sea mayor. En sentido contrario, el INE destaca la bajada interanual de los precios en el ocio y la cultura.

María Jesús Fernández, analista de Funcas, explica que el índice general de precios resiste mucho tiempo al igual que el índice de combustibles, que acumula subidas ininterrumpidas prácticamente desde principios de año. La gasolina y el diésel se han recuperado de valor gracias a las constantes ofertas recogidas en Cabo por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que busca seguir el ritmo de los precios internacionales del oro negro. Terminó en abril con un enfrentamiento directo entre Irán e Israel.

Las tensiones en Oriente Próximo han debilitado el mercado del petróleo crudo y, ocasionalmente, el precio medio del petróleo alcanzó un nuevo máximo anual la semana pasada. En concreto, el litro se sitúa en 1,68 euros, su nivel más alto desde octubre del año pasado. Aunque el diésel cruzó la meta, sufrió una caída del 4,3% en 2024.

Sin embargo, el precio del combustible en España sigue cayendo por debajo de la media de la eurozona, donde, según el último Boletín Petrolero, el litro de gasolina cuesta 1,86 euros. Eso es casi 20 céntimos más que las gasolineras nacionales. Lo mismo ocurre con el diésel, en parte gracias al menor coste de la materia prima, pero sobre todo porque los impuestos son menos importantes que en el resto de la Unión Europea.

Al contrario, la luz sigue deslumbrando y todo apunta a que abril será el peor mes de la historia del mercado eléctrico español. Lo mismo que antes de la crisis energética desvió el IVA al 21% se debe a que el ingreso regulado acaba de verse afectado por esta regresión al punto de partida, según los analistas.

Muchos millones de clientes que optaron por la tarifa PVPC, históricamente más baja, vieron en las últimas semanas que sus facturas eran más bajas que en meses anteriores, por lo que en ese momento todavía tenían una especie de IVA reducido. Quienes son amigos de este deseo de normalidad son los consumidores del libre mercado, que en la mayoría de los casos tienen contratos fijos.

En estos casos, el precio a pagar es el fijado previamente en el contrato entre el usuario y la compañía eléctrica y no varía según el precio mayor. Por tanto, los 11 puntos más del IVA (al tipo del 10% reducido al tipo ordinario del 21%) se trasladan al recibo de la luz.

En una mirada retrospectiva, se concluye que la subida de abril es bastante más modesta que la registrada en un año, cuando el IPC anotó un puntaje del 4,1%. Esto quiere decir que el efecto básico también jugó una carta positiva en el mes, aunque desde Funcas avisan de que se trata de un sesgo estadístico si se está esperando. En los índices para ver los precios no se comparaban con los altos impuestos durante la guerra de Ucrania, sino con los de la degradación que había que pasar bajo el sol. Esto puede traducirse en aumentos interanuales, aunque no hay temor de que influya en una inflación subyacente.

También se espera para junio el primer informe tipo del Banco Central Europeo. De completarse, sería la primera autoridad monetaria entre las economías desarrolladas a costa del precio del dinero. La decisión tiene dos motivos principales: la evidente caída de la inflación y el endeudamiento del crecimiento económico de la Unión Europea.

Para todos los organismos internacionales es un hecho que el Viejo Continente está saliendo de la crisis a la cima, por lo que se necesitan nuevas fuentes de dinamismo que reduzcan la pérdida de combustible. Rápidamente, el Fondo Monetario Internacional ya ha registrado estas previsiones de crecimiento para la eurozona en 2024, pasando del 0,9% al 0,8%.

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